Una dolorosa del taller del veleño José Antonio Lucena procesionó, por primera vez, este pasado miércoles santo por las calles de Casarabonela
Barro cocido, sentimiento, fe y la mente del artista. Desde un pequeño taller, nace la imagen de la Virgen María. Nació con un fin pero el destino quiso que fuera otro muy distinto.
José Antonio Lucena, joven imaginero veleño, comenzó la elaboración de una talla de una Virgen dolorosa que le ocupó un total de 4 meses.
Ya en junio de 2016, se presentaba una talla en barro cocido y policromada, con una altura de 155. El objetivo inicial sería el de dar a conocer parte de sus obras en diferentes muestras.
Esta imagen de la dolorosa se expuso en Torredelcampo y también en Granada, durante el año 2016. Pero no quedó todo aquí.
Ya a principios de marzo de este año 2017, unos cofrades del pueblo vecino de Casarabonela se pusieron en contacto con Lucena.
Su intención era la adquisición de la Imagen, cuyo destino era para la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza.
En palabras de Lucena: “Desprenderte de algo que le has tenido cariño, se te coge un pelliezco al verla en la calle”. Tras la salida procesional el pasado miércoles santo, nuestro protagonista siente un enorme orgullo.
En esta talla, José Antonio ha querido refleja la divinidad de María y a la misma vez dulzura ante la Pasión de Cristo. Una imagen de dolorosa que, con manos abiertas, espera la venida de sus fieles ya en Casarabonela.
Imágenes de nuestro autor ya procesionan en ciudades como Marnesa (Barcelona), también denominada bajo la advocación de Esperanza; Amor y Fe que se encuentra en Castillo de Tajarja (perteneciente al municipio de Chimeneas en Granada) y también en Cuba otra dolorosa.