30 personas invidentes se acercaron en la pasada cuaresma a conocer a Nuestra Señora de las Angustias Coronada. Existe un gran hermanamiento entre ONCE y la Cofradía del Viernes Santo veleño
¿Y si cerramos los ojos? ¿Somos capaces de conocer las grandezas de nuestras Sagradas Imágenes? ¿Qué transmite una mano de nuestro Señor? ¿Y las lágrimas de María? ¿Sentimos si tocamos sin mirar? ¿Las yemas de nuestros dedos nos conducen a la divinidad?
En la pasada cuaresma, un total de 30 personas invidentes estuvieron presentes en la Iglesia de las Hermanas Carmelitas, prestos a conocer una parte más de nuestra Semana Santa.
Acompañados por los cofrades de Nuestra Señora de las Angustias Coronada, estas personas pudieron acercarse aún más al dolor de nuestra Madre.
Con las yemas de sus dedos recorrieron la saya, las manos entrelazadas entre el cuerpo inerte de Jesucristo y su Madre. Un momento para el recuerdo de estas personas.
Existe una enorme vinculación entre la Organización Nacional de Ciegos en España (ONCE) y la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias Coronada, hasta el punto de ser parte de su desfile procesional.
El viernes santo de este año, durante la salida procesional que realizaba esta corporación, se pudo ver cómo uno de los chicos era acompañado por su perro guía.
Son varios los años que acompaña ya a Nuestra Señora de las Angustias Coronada, siendo fiel parte de su esencia y grandeza sin tener que reparar en cómo es Ella.
No hay mejor manera que sentir el dolor de una Madre que tocándola. ¿Te imaginas cómo puede ser el momento de palpar a tu Sagrada Imagen con la yema de tus dedos? ¿La reconocerías?
Acerquemos más nuestras imágenes a quienes no pueden verla. Dejémosle un momento de recogimiento. Ellos y nuestras imágenes. No más.