La Imagen fue bendecida el pasado 1 de abril en la Iglesia del Espíritu Santo. Una talla que sustituye al anterior Cristo Resucitado que durante 75 años ha sido titular de la hermandad rondeña y ahora se encuentra en el Convento de las Franciscanas
¿Cómo entendemos la Resurrección? ¿Cómo la plasma un imaginero? Las Sagradas Escrituras nos hablan del triunfo de la vida sobre la muerte, pero … ¿cómo se representa?
Israel Cornejo, imaginero de nuestra ciudad, ha sido el encargado de realizar la talla de la resurrección de Cristo, un encargo para la Hermandad del Santo Entierro de la ciudad de Ronda.
Se trata de una Hermandad que procesiona un total de cuatro pasos en los que encontramos al Santo Entierro y la Soledad en el Viernes Santo y Jesús Resucitado y Nuestra Señora de Loreto en la jornada del Domingo de Resurrección.
La Sagrada Imagen, con origen veleño, sustituye a una talla de serie de Olot. El Cabildo de Hermanos aprobó después de la pasada Semana Santa la realización de una nueva en madera de cedro.
Con anterioridad, Israel Cornejo realizó para esta Hermandad las imágenes de San Juan Evangelista y Santa María Magdalena que conformaban el misterio junto a la Virgen de la Soledad.
Talla de Jesús Resucitado (Fotografía: Israel Cornejo)
Tras la aprobación por parte del Obispado de Málaga se firma el contrato y las gubias de Cornejo comienzan a trabajar en la imagen del Santísimo Cristo.
La inspiración de Cornejo comienza en la antigua talla de la Resurrección que se encontraba en el antiguo convento del Atabal de la capital malacitana.
En el altar de la Iglesia del Espíritu Santo veíamos una talla realizada en madera de cedro policromada al óleo. Israel ha utilizado ojos policromados en la madera y el pelo tallado; además, el autor ha tallado el paño de pureza, pero la intención es la de poder ponerle a Cristo Resucitado de tela natural.
Los dedos de su mano derecha celebran la victoria de la vida sobre la muerte y en su mano izquierda sostiene un estandarte.
Dulce, sereno, … Jesús huye de la teatralidad que caracteriza a este tipo de iconografía sin dejar de ser una imagen gloriosa del momento de la resurrección. Se presenta al pueblo dándole un gesto natural y dialogante.